La sociología es la ciencia que se dedica al estudio de la sociedad y los fenómenos de la sociedad, la acción social, la relación y los grupos que lo conforman. En un estado, el derecho objetivo es el conjunto de normas legales vigente. Estas normas legales son hipotéticas, tienen que estar escritas y contienen el castigo a los que las infringen. Los fines de este derecho son la paz, la seguridad jurídica y la justicia. Las fuentes de las que brota el derecho son la ley, la costumbre y la jurisprudencia. La justicia consiste en una distribución equitativa de los bienes y las cargas, y esto se consigue cuando se trata a los iguales por igual y viceversa. Aun así, el derecho puede ser un obstáculo para el progreso social al contribuir a que se perpetúen las situaciones de injusticia, o ser, por el contrario, un activo motor del cambio social. Ante los conflictos sociales se impone la necesidad de que surja un poder arbitral. De esta forma aparece el estado, que consiste en un conjunto de leyes y el poder de imponerlas mediante la fuerza. También surge como fuerza política, distinta a la sociedad civil. Sobre el surgimiento del estado hay distintas teorías que responden al por qué hemos de obedecer las leyes. La primera teoría es la del contrato social, la cual adopta varias formas. La primera forma es la del contrato de ciudadanía, que lo encontramos en el Critón de Platón. La segunda es el del contrato de comunidad, esta teoría dice que el hombre es un ser suficientemente egoísta como para causar daño a otros para beneficiarse, inteligente como para darse cuenta de que nadie está a salvo de recibir daño de otros. Por último, la última forma es la del contrato de gobierno, en el cual las distintas comunidades por ser naturales no surgen de un pacto, pero la sociedad civil y el Estado se originan en un acuerdo. Otra teoría es la de la voluntad general, la cual es defendida por Rousseau, quien dice que debemos obedecer la ley porque esta representa la voluntad general. Distingue un Estado de naturaleza, en el que el hombre vivió antes de construir un Estado. Rousseau no cree que el hombre sea egoísta por naturaleza, ya que es bondadoso cuando vive en pequeños grupos, pero con la aparición de la propiedad privada se vuelve codicioso. Solo es en este momento cuando es preciso hacer un pacto para crear un estado. El contrato social no supone la pérdida de la libertad del hombre, sino al contrario un medio de mantener la paz sin que los sujetos pierdan su libertad y sus bienes.
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